Ser joven no significa no tener nada que decir

Quiero hablar de algo que he tenido en la cabeza desde hace años, una idea que incluso me hizo dudar sobre si hacer o no este blog. Y es este pensamiento de que "como soy joven, probablemente no tengo nada importante que decir".

¿Te ha pasado? ¿Te han hecho sentir que por tu edad, tus opiniones no valen tanto? ¿Que no tienes "suficiente experiencia" como para hablar de ciertos temas?

A mí sí. Y quizás, no siempre de forma directa. Muchas veces es un gesto, un comentario disfrazado de consejo, o simplemente la forma en que ignoran lo que dices. Como si por tener menos años, tus ideas no tuvieran la "suficiente" profundidad. Como si tu voz necesitara algún tipo de permiso para existir, o cumplir cierto requisitos. 

Y de cierta forma lo entiendo, vivimos en un mundo que valora la experiencia (y eso está bien), pero a vece se nos olvida que las experiencias no solo vienen con la edad. Vienen con vivir. Con observar. Con sentir. Personalmente, puede que sea joven. Pero he sentido miedo, he vivido injusticias, he tenido que construirme en medio de un mundo que a veces no te deja espacio para respirar. He leído, he escuchado, he llorado. 

Y todo eso me ha dado herramientas para pensar, para cuestionar, para decir: yo también tengo algo que contar.

Este blog nace desde ahí. Desde esa necesidad de hablar sin tener que justificar mi edad, sin tener que probar que mi voz cuenta. Porque si que cuenta. Y la tuya también. No sé si te pasa, pero a veces siento que nos ponen una especie de reloj invisible: "A esta edad deberías saber esto", "aún eres muy joven para hablar de eso", "cuando seas más grande vas a entender".

Y yo pienso: ¿Y si ya entendí algo ahora? ¿Y si tengo algo que decir justo en este momento?

Nos hacen creer que la juventud es como un borrador, una antesala a "la vida real". Cuando en verdad, es tan parte de la vida como cualquier otra, tan válida como cualquier otra. Y si bien es cierto que vamos cambiando, creciendo, equivocándonos, eso no significa que lo que pensamos HOY no importe. Porque cada etapa tiene sus verdades, sus heridas, sus descubrimientos. Y por eso estoy aquí. Porque decidí que no voy a esperar a tener 40 para hablar. Porque quiero que este espacio sea una prueba de que sí se puede empezar a construir con lo que uno tiene hoy. Que no hay que tenerlo todo resuelto para decir algo con el corazón. 

Así que, si tu también te has sentido pequeño, no suficiente, o como que lo que piensas no vale tanto...te abrazo. Y te recuerdo que tu voz tiene poder. No por tu edad, no por tus títulos, no por tus logros...sino porque eres una persona que vive, que siente, que observa, y que está tratando de entender el mundo, igual que yo. 



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Libros que leí en enero - 2026

Libros que leí en febrero - 2026

Nunca me convertí en la mujer que imaginé