Lo que no se llora, pesa
Estoy escribiendo esto después de un día en el que parece que está mal sentirse mal. En el que pedir ayuda, decir que algo duele o simplemente querer que alguien te escuche, se siente como un error. En días así, parece que expresar lo que uno siente es una molestia, que hablar de lo que duele es exagerar, o que lo único que importa es buscar rápido una solución y seguir adelante. ¿Te ha pasado que hay días en los que solo quieres hablar? Llegas a tu casa cansada, con la mente llena y el cuerpo agotado, y lo único que quieres es contar lo que te pasó. No necesariamente algo grave. Quizás fue ese cliente que te gritó sin razón, el café que se te derramó cuando ibas apurada, el proyecto que no salió como esperabas, la pelea con tu mejor amiga, o una noticia que te dejó con el corazón inquieto. Solo quieres sacar eso, soltarlo, decirlo en voz alta. Y empiezas a contar, pero antes de terminar te cortan con un “no te quejes tanto”, “deja de pensar en eso”, “tienes que ser fuerte”, “mejor e...