EL poder está donde la gente cree que está
Hay frases de series o libros que se te quedan grabadas para siempre. Y lo curioso es que a veces vienen de historias de fantasía, pero terminan aplicando más a la vida real que cualquier libro de historia.
A mí me pasa con esa línea de Game of Thrones:
La primera vez que la escuché quizás no le presté mucha atención pero he visto tantas veces la serie que descubro cosas nuevas en cada repetición. Es una frase que dice tanto en una serie de televisión sobre reyes y dragones. Pero el tiempo te demuestra que esas frases que parecen de ficción son, en realidad, espejos de cómo funciona el mundo.
¿Qué es el poder? No es un objeto físico que alguien se guarda en el bolsillo. No es un trono de hierro ni un documento oficial. El poder es, en esencia, una creencia compartida. Existe porque mucha gente al mismo tiempo decide reconocerlo. Cuando esa creencia desaparece, el poder tambalea.
Y no hablo solo de reinos medievales. Pasa en gobiernos actuales, en empresas y hasta en grupos de amigos. Siempre hay alguien que “toma las decisiones”, pero lo hace porque el resto le da ese lugar. Y basta que esa dinámica cambie para que todo se reacomode.
Cuando leí Ensayo sobre la ceguera de José Saramago entendí esto todavía mejor. En la novela, un país entero enfrenta una epidemia de ceguera súbita. Lo que parecía estable se derrumba en cuestión de días. Las jerarquías cambian, el poder se reparte a la fuerza, y lo único que sostiene a un líder es que otros lo acepten como tal. ¿No es lo mismo que pasa en la realidad cuando hay una crisis? El poder se vuelve frágil, porque lo que lo sostenía no era algo sólido, sino un acuerdo invisible entre las personas.
Y si miramos alrededor, lo vemos a diario. Un presidente solo gobierna porque un pueblo lo respalda (o porque ese respaldo se simula). Un jefe solo tiene autoridad porque sus empleados la aceptan. Incluso en la escuela, la persona “popular” lo es porque otros deciden seguirla. Al final, todo depende de dónde ponemos nuestra confianza y nuestro silencio.
Eso puede sonar un poco inquietante, pero también es liberador. Porque si el poder depende de la gente, significa que nosotros tenemos más fuerza de la que pensamos. Significa que lo que creemos, lo que apoyamos y lo que cuestionamos importa.
Y entonces la frase de Game of Thrones deja de ser solo una línea épica de una serie para convertirse en un recordatorio para la vida real: el poder no es eterno, no es absoluto, y sobre todo, no es invencible. Está vivo porque nosotros lo alimentamos.

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